Estudio Libro de

Apocalipsis (Revelación). Este libro, que fue escrito en un estilo que prestaría su nombre para designar el género llamado apocalíptico, comienza en griego con la palabra apocalipsis, que indica ya la naturaleza de la obra, que no es didáctica, ni sapiencial, sino una revelación de cosas que estaban ocultas. Se trata de “la revelación de Jesucristo” (Apocalipsis 1:1), que puede significar “perteneciente a”, tanto como “relativa a” o “hecha por”. – Apocalipsis  –

Tiene un evidente propósito de develar cosas del futuro, (“… para manifestar a sus siervos las cosas que deben suceder pronto” [Apocalipsis 1:1]), pero no es un libro de futurología destinado a entretener la curiosidad de los pdsibles lectores, sino a revelarles las glorias del Señor Jesús, especialmente desde el punto de vista de su victoria final en la culminación de la historia, donde representa el bien que triunfa sobre el mal. Por ello se enfatizará el uso de la palabra “trono” en todo el libro, hablando de la soberanía y control final de Dios sobre todas las cosas.

Fue escrito en un momento de crisis para la iglesia de Jesucristo, cuando el poder imperial romano se levantaba desafiante, reclamando no sólo sujeción, sino adoración por parte de los súbditos. El emperador Domiciano, que gobernó de181 al 96 d.C. , desató una gran persecución contra los creyentes. En medio de ella, las iglesias necesitaban un consuelo, la exaltación de la esperanza, la reafirmación de su gloria futura. La respuesta era poner la mira en el Cristo de la Gloria, el resucitado, “el Alfa y la Omega, principio y fin… el que es .y que era y que ha de venir, el todopoderoso”. Con este fin se escribió el Apocalipsis, probablemente entre los años 90 al 95 d.C.

El autor se identifica como Juan. En su salutación pide “gracia y paz” de parte de Dios para las iglesias de Asia y pronuncia una doxología exaltando la próxima venida del Hijo de Dios. Pasa enseguida a describir una serie de visiones. Por eso el verbo “ver” se utiliza constantemente. – Apocalipsis  –

La orden que recibió fue: “Escribe en un libro lo que ves” (Apocalipsis 1:11). El Hijo del Hombre. Lo primero, que el autor ve es “a uno semejante al Hijo del Hombre”, de gloriosa apariencia, en medio de “siete candeleros de oro”. Éste “tenía en su diestra siete estrellas” y él mismo declara que esas estrellas “son los ángeles de las siete iglesias, y los siete candeleros… son las siete iglesias” (Apocalipsis 1:12-20). Los mensajes a las iglesias. En ellos se hacen distintas observaciones, advertencias, admoniciones y alabanzas, según cada caso, a las iglesias de •Éfeso, •Esmirna, •Pérgamo, •Tiatira, •Sardis, •Filadelfia y •Laodicea (Ap. 2:7, 11, 17, 29; 3:6, 13, 22). Visión del cielo abierto. La siguiente visión es la escena de “un trono establecido en el cielo, y en el trono, uno sentado”, rodeado a su vez por “veinticuatro tronos” en los cuales estaban sentados “veinticuatro ancianos”. También “cuatro seres vivientes” alrededor del trono principal, que alababan a Dios (Apocalipsis 4:1-11). Visión de los siete sellos.

El Cordero va abriendo los sellos. Los primeros cuatro de ellos se relacionan con caballos y jinetes, todos augurando desastres venideros. El quinto sello es un cuadro que presenta a los mártires en el cielo que reclaman justicia. El sexto sello describe cataclismos cósmicos (Apocalipsis 6:1-17). El séptimo sello, que se describe después de la intercalación de una visión de los escogidos y sellados por Dios, presenta a siete ángeles que reciben siete trompetas que anunciarían los juicios de Dios (Apocalipsis 8:1 -6).

Visión de los escogidos. En ella se presentan dos grupos de personas. Por un lado están “ciento cuarenta y cuatro mil sellados de todas las tribus de los hijos de Israel” y, por el otro, “una gran multitud, la cual nadie podía contar, de todas naciones y tribus y pueblos y lenguas” (Apocalipsis 7:1-17). Más adelante se presenta a los ciento cuarenta y cuatro mil que cantaban un nuevo cántico estando “en pie sobre el monte Sion” (Apocalipsis 14:1-5)

Para fines bélicos. Por eso se dice que Dios pondrá a los capitanes de Judá “corno a. ardiendo entre gavillas” (Zac. 12:6). Judas vino a buscar al Señor Jesús con mucha gente “con linternas y a.” fin. 18:3). Tenemos la palabra profética a la cual, por la luz que arroja sobre el futuro, debemos atender “como a una a. que alumbra en lugar oscuro” (2 P. 1:19). – Apocalipsis  –

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